Archivo para Enero 2009
La asamblea perfecta
Un dictador, un cacique, se perpetúa en el poder mediante una de las siguientes estrategias: apoyándose en la utilización de la fuerza o apoyándose en el conformismo del pueblo. Hay quien confunde dictador con Líder.
Estos días se habla en los foros del ambiente enrarecido, de ser apolítico, de malos rollos, de tirarse los trastos a la cabeza; en definitiva, hay un debate. Que debería realizarse en la Asamblea de la Federación, pero con el sátrapa de turno esa es tarea imposible. Nosotros ya dimos nuestra opinión acerca de los neutrales y de la neutralidad. No la vamos a repetir. Hoy vamos a hablar de otro espécimen social: el indolente.
Un indolente es alguien que no siente dolor, que no se inmuta, un conformista. Un indolente es un pasota vital, un sujeto peligroso porque resta fuerza al grupo. Un indolente es un perezoso, un cobarde.
¿Qué se puede conseguir de un indolente?. Todo y nada. Una contradicción. De un perezoso social se puede conseguir todo, porque nunca se tomará el trabajo de oponerse a lo que hagas. Fenomenal para los dictadores. No obstante, en la barra del bar, en la seguridad de la francachela de los amigotes, además de ajedrez hablará de lo h.p que es fulano o beltrano y hasta tutano. Sólo en la barra del bar, ese lugar sagrado donde toda oposición está permitida y no se considera política, sino libertad de opinión.
De un vago social no se puede conseguir nada. Nunca tomará una decisión. La ambigüedad es su principal estrategia. No se moja porque eso implicará compromiso y el compromiso es político y la política es pecado.
Las dos caras de una misma moneda. Imaginemos por un momento que alguien con mediana inteligencia se percatara de las actitudes sociales del personal y, dando un puñetazo en el tablero haciendo saltar las piezas, se convirtiera en el nuevo reyezuelo. ¿Qué pensaría la parroquia?. Nunca lo sabremos con exactitud. ¿Qué harían los parroquianos?. Nada. A rey muerto, rey puesto. Como los bueyes, con la cabeza bien metida en el pesebre. “Pienso, luego existo”.
En el ajedrez extremeño hay mucha indolencia. Mucha incultura. Muchas horas de barra de bar: la asamblea perfecta. ¡Qué coño tantas elecciones, tanta campaña, tanta votación y tantas tontunas!. ¡Niñooo … pon aquí unos cubatas que sa desecho er yelo!. ¿Sos acordais cuando aquel me pidió tablas pa poder pillar premio?, ¡Yo tenía la partida ganá pero me dió mucha pena y yo también pillaba con ese medio punto!. ¡Niñoooo …. leche que estás dormio, pon los cubatas que nos tenemos que ir a juegá!. (risas, carcajadas, tacos, alboroto …)
¡Qué País …!
